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La sal en las dietas




El concepto de los alimentos sin sal, están erróneamente vinculados a la dieta.
Tienden a asumir que cualquier producto "sabroso" y con sal les va a engordar.
Toman el queso sin sal con pleno convencimiento de que ese alimento no les va a engordar, sin embargo se olvidan de que el queso fresco, con o sin sal, no es un producto desgrasado (desnatado), por lo que las calorías son las mismas en ambos productos.

Cuando se trata de perder grasa corporal es mucho más importante fijarse en la cantidad de grasa de los alimentos; incluso se podría afirmar que la sal puede ayudar en el proceso de perder peso, al hacer más apetitoso el bolo alimenticio a través de las papilas gustativas.
La sal no aporta caloría alguna a los alimentos, y sólo favorece el sabor de la comida, haciéndola mas gustosa y apetecible.
Solamente por prescripción médica se debe de restringir el aporte de sodio a las comidas sea en hipertensos, problemas renales, etc. En los demás casos la sal es mas bien un buen aliado en los planes de adelgazamiento.
Eso si, no se debe de pasar de las cantidades recomendadas que equivalen a 5 gramos de sal diarios, equivalente a una cucharadita de las de té o café.

Cierto es que un exceso de sal en las comidas puede provocar que eliminemos menos agua y por consiguiente tengamos un "falso" pero transitorio aumento de peso.

No obstante cabe señalar que el consumo medio de este condimento es de 9,7 gramos por persona al día, casi el doble del valor recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Para conocer la cantidad exacta de sal existente en un producto alimenticio habría que multiplicar por 2,5 los gramos señalados en sodio.

Así pues si en un etiquetado pone por ejemplo que 100gr. sardinas en conserva contiene 1.9 gramos de sodio, habría que multiplicar 2.5 x 1.9= 4.75 gramos.

También hay que recordar que existe sal común de mesa baja en sodio apta para los hipertensos y para todo aquel que desee disminuir el aporte de sodio en las dietas.
Incluso se comercializa sal baja en sodio con especias aromáticas que ensalzan cualquier plato puesto en la mesa:
Sal trufada, sal baja en sodio y especiada, etc,