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Hambre emocional y apetito real




Aprende a diferenciar entre el hambre emocional y el hambre real o fisiológica

 La vida moderna actual y el poco tiempo que en ocasiones tenemos para nosotros mismos, hace que por trabajo, por los horarios de comidas, por problemas familiares, etc, van fraguando un comportamiento y una manera de relacionarnos nosotros mismos con la propia comida, que en numerosas ocasiones no nos benefician, provocando problemas de sobrepeso y de salud debido a una alimentación poco saludable.

La falta de concienciación de lo que comemos, provoca que optemos por comidas rápidas, o tentempiés que simplemente calmen nuestro apetito, sin pararnos a pensar si es una alimentación saludable.
Ese estrés emocional hace que nos decantemos por alimentos fáciles y rápidos de digerir y pletóricos en calorías y grasas, para que calmen con rapidez el apetito “voraz” que se nos presenta en ese momento puntual.

 Con un cambio de actitud de nuestra relación con la comida, desarrollaremos una alimentación más consciente, mediante la cual sabremos diferenciar el hambre emocional y sus connotaciones psicológicas, del apetito real, natural y fisiológico.
 la ayuda del
coach nutricional es importante como medio que ayude a chacer comprender la diferencia de estos tipos de comportamiento alimentario.
Con este nuevo comportamiento y actitud de relacionarse con la comida, obtendremos una alimentación consciente, con todos los sentidos centrados en  el acto de comer, haremos entonces que la hormona Leptina, desarrolle  su función (se encargada de mandar la orden al cerebro que ya hemos comido lo suficiente, y que estamos saciados).
 Hay que estar durante 20 minutos comiendo, masticando bien los alimentos de una forma pausada y consciente ( masticando 20 veces cada bocado), metiéndonos en la boca las porciones justas para poder masticar y saborear con desahogo.
Este nuevo concepto de relacionarse con la comida, disminuye el estrés emocional, reduciéndose progresivamente la ansiedad por la comida, provocando en el medio plazo, pérdidas de peso, y menor capacidad de ingesta de alimentos.

Esta experiencia sensorial donde participan todos los sentidos, hace tomar mejor conciencia de lo que comemos y ayudan considerablemente a huir de alimentos poco saludables y de alimentos excesivamente procesados y por ende, calóricos y ricos en azúcares y grasas.
 Esta forma de comer racional nos ayudará a saber diferenciar entre el hambre emocional y el hambre fisiológica. El apetito emocional, como su palabra indica aparece de súbito, de una manera brusca que está directamente relacionada con el estrés puntual al que estamos sometidos y nos impulsa a comer alimentos muy ricos en azúcares o grasas, que apenas nos sacian, ya que se confunde el apetito fisiológico con el estrés emocional. Con la toma de conciencia de lo que es el verdadero apetito fisiológico que aparece de una manera gradual, y notaremos que nuestra “hambre” se sacia con una alimentación simple y sencilla quedándonos totalmente satisfechos de lo que hayamos comido, aunque se trate de una simple ensalada y un filete de pollo o pescado.

 Para modificar nuestro comportamiento y actitud frente a la comida de una manera permanente, requiere que:
-Y por supuesto aprender a conocer y diferenciar el hambre emocional del apetito real y fisiológico.